¿El equipo importa? / by Matias Nenadovich

Al mio comando
Tutto qui sta.
V'è la risorsa,
poi, del mestiere.

Siempre ha estado y creo que siempre estará presente la discusión sobre si el equipo del fotógrafo importa. Siempre se escucha gente diciendo cosas del tipo: "es que con esa media cámara...", como si uno le pasara las llaves del auto a la máquina y esta se fuera a hacer el trabajo por nosotros. Esta es una duda que pretendo aclarar, y así ojalá evitar este tipo de preguntas y más aún, evitar esas respuestas peores como: "la cámara hace el trabajo" o que "el equipo nada importa y es solo el fotógrafo".

Se pueden hacer fotos sin la cámara? No. Obviamente es imposible y por consiguiente, la cámara si importa y mucho. La interrogante que realmente hay que resolver es otra: cuanto, o que cosas, dependen de la cámara y que depende del fotógrafo.

Las cámaras no ven, solo son herramientas; por lo tanto dependen del fotógrafo tanto como nosotros dependemos de una cámara. Lo que está claro es que mientras mejores sean nuestras herramientas como artistas, mejores obras podremos crear. Eso sí, este último punto no se debe confundir con que una mejor cámara lo hace a uno más creativo, le da mejor sentido de la estética o peor todavía, te hace más apto para sacar fotos. Lo voy a repetir hasta el cansancio: la cámara es una herramienta, y como cualquier herramienta es un medio para llevar a cabo la obra, pero es necesaria y tiene un impacto directo en la calidad final de la foto.

Por qué alguien se compraría entonces una cámara digital de formato medio (más de US$40.000) si no te hace ser mejor fotógrafo? Simple: por qué es un instrumento de mayor precisión, y hay distintos trabajos o clientes que demandan esta precisión. Como tal, una cámara distinta demanda distintas cosas del fotógrafo que la ocupa y en esto está el valor humano de una cámara más barata, en que te hace trabajar más duro.

Ninguna cámara nos va a hacer mejor fotógrafo, pero no se debe olvidar que uno depende de la cámara. El equilibrio está en uno ser mejor, y no permitir que una herramienta mejor o peor, sea un obstáculo para llevar a cabo el acto de la fotografía. Las fotos son responsabilidad del fotógrafo, no de la cámara.